viernes 27 de noviembre de 2009

Post-it XI: Clasificaciones

Libros que no has leído


Libros que puedes prescindir de leer


Libros hechos para otros usos que la lectura


Libros ya leídos sin necesidad de abrirlos pues pertenecen a la categoría de lo ya leído antes aún de haber sido escrito


Libros que si tuvieras más vidas que vivir ciertamente los leerías también de buen grado pero por desgracia los días que tienes que vivir son los que son



Libros que tienes intención de leer aunque antes deberías leer otros



Libros demasiado caros que podrías esperar a comprarlos cuando los revendan a mitad de precio


Libros que todos han leído conque es como si los hubieses leído también tú




Italo Calvino, en Si una noche de invierno un viajero
citado por David Viñas Piquer: El enigma best-seller. Fenómenos extraños en el campo literario. Madrid, Ariel, 2009, p. 9

lunes 23 de noviembre de 2009

Sé un fisgón


Esta imagen se ha mantenido en mi cabeza desde que la vi por primera vez en Maus, de Art Spiegelman. Con ella entendí lo que quería decirme el amigo que me recomendó el cómic cuando hablaba de las metáforas visuales. Por eso, cuando esto


llegó a mis manos no me pude resistir. Se trata de un paquetito muy mono, con tres cuadernos de bocetos del dibujante, sujetos con una cinta elástica (moderno y antiguo a la vez), en un estuche de plasticazo (ahí la han cagao los editores, que parece no más el estuche ese con colonia y aftershave que siempre cae para reyes). Pero bueno, se lo perdonaremos...

Acompaña a los tres cuadernos un folleto (DRAE, primera acepción) en el que Spiegelman explica cuál es su relación con los bocetos (tormentosa), y deja una cita al principio que me ha dado mucho que pensar:


UN AYUDANTE DE CAMARERO SIN MUCHAS LUCES QUE TRABAJA EN UN CAFÉ BEATNIK ANSÍA LLEGAR A SER ARTISTA PARA LIGAR CON LAS CHICAS. ANTES DE CONVERTIRSE EN ASESINO MÚLTIPLE, PRUEBA SUERTE CON LA ESCULTURA Y APORREA CON DESESPERACIÓN UN MONTÓN DE ARCILLA MIENTRAS MURMURA: «¡SÉ UNA NARIZ! ¡¡¡SÉ UNA NARIZ!!!». ESTA ESCENA DE LA PELÍCULA DE TERROR DE ROGER CORMAN, UN CUBO DE SANGRE, ES LA EVOCACIÓN MÁS FIEL QUE HE VISTO JAMÁS DE MI PROPIO PROCESO CREATIVO.


Porque ese grito de Sé una nariz mientras aporreas un montón de arcilla, o un teclado de ordenador resuena muchas veces cuando me pongo a escribir cualquier cosa. Uno tiene la arcilla y las manos, o el teclado y la pantalla, o un boli y un papel y a veces te desesperas porque aquello que está saliendo no se parece en nada a lo que tienes en la cabeza.

Según el Merrian-Webster, la nariz es también el símbolo del curioso, del fisgón. Por eso me he atrevido a titular así esta entrada. Yo al menos no puedo resistirme a la tentación de meter las narices. Pocas veces tienes la oportunidad de que te dejen mirar abiertamente la tramoya de un artista. Y merece la pena, al menos para mí, asomarse a estos cuadernos. Se nota, como dice el autor, que no están hechos para ser publicados, que no tienen la precisión del dibujo acabado. Son apuntes, notas, pero dejan traslucir mucho de lo que después veremos en la obra acabada.

No te lo pierdas. Cuesta un pico (32,90 € del ala), ¿pero quién no se da un caprichito de vez en cuando? O siempre tienes la opción de pedirlo a los reyes si has sido un chico bueno.

Os dejo con algunos de los dibujos de los que podréis disfrutar.



Y de regalo un corto de presentación.


jueves 12 de noviembre de 2009

No sé qué nombre ponerle a esto



Bueno, a ver, que creo que voy poniendo las ideas en orden y voy a decir algo más que el alcalde

Toda esta ida de pinza (porque después de releerlo varias veces, se me fue la olla muy muchísimo) que coloqué como último post, tiene que ver con, por orden de aparición:

La falta de inspiración.
El cacao mental que tengo
Los métodos intentados para poner orden
Las decisiones que he tomado últimamente
El vértigo que me producen tales decisiones
Y el tormentón sentimental por el que (aquí no sé si utilizar el presente de indicativo + gerundio o el pretérito perfecto) estoy pasando/he pasado.

Vale, yo también imito a Pepe Isbert.

Voy a hacer un breve resumen, para no aburrir a los que ya sabéis algo de qué va el tema, y para introducir algo a los que no tenéis ni idea.

Como cantara Alberto Pérez, en una curiosa versión de L'orage de Brassens, yo tuve un gran amor, que acabó, como los buenos grandes amores, con tragedia (por mi parte). Pero el tiempo todo lo cura. Y pasó mucho tiempo, 14 años (y unos meses). En 14 años a uno le da tiempo a muchas cosas, o a ninguna, que hay gente que se queda muy pará. A mí me dio tiempo a recomponerme, aunque me costó lo mío. Porque si en tu narrativa entra un personaje con el label "es el amor de mi vida", el amor de tu vida puede que pase, pero la etiqueta es más difícil de quitar.

14 años (y unos meses) después se produce el reencuentro, que me emocionó como hacía tiempo que no me pasaba, que me hizo darme cuenta de que la herida, por fin, se había curado. Más detalles aquí.

Desde entonces hemos hablado mucho (por teléfono básicamente, que por el momento es la única forma que se nos ha ocurrido de salvar los 350 km que nos separan ), nos hemos hecho una escapadita a Portugal, ha venido a verme un par de veces (yo no tengo coche, ni carnet de conducir, y por muy fan que sea del transporte público, hay un límite, como que tenga que echar un día para llegar). Y todo bien, tirando a muy bien. Pero... con el comienzo del mes y del mal tiempo, mi cabecita empieza a dar vueltas, a darle vueltas a todo, a pensar en el pasado y en el futuro y a liárseme todo todo y todo. Si quieres meter veneno en tu mente, comienza cualquier pensamiento con: Y si... Porque abres una puerta que no sabes a dónde te puede llevar.

Una vez que se van calmando las aguas, la conclusión a la que he llegado es que esto no es una cosa de un día, ni de dos, ni de unos meses. Que yo, aunque me tire a la piscina, no soy muy bueno dejándome llevar.

El asunto fundamental es que en mi labor de recomposición, empleé toda mi industria en olvidarme de él, en hacerme una vida en la que él no estuviera, en borrar recuerdos, en no permitirme rememorar los buenos momentos que pasé con él, en evitar cualquier tipo de relación que se pareciera en lo más mínimo a lo que tuve con él, en sepultar imágenes, en no dejar ni rastro. Porque sabía que si no lo hacía de esa manera, no habría forma de seguir adelante, me hubiera quedado en el sitio, doliéndome de mi desgracia. Y revertir todo este proceso no es labor de un día, ni de dos, ni de unos meses. Y en el camino, creo que es casi normal que se me cruce algún cable y que no sepa muy bien dónde estoy.

Si a esto le unimos que, según sus palabras, de los 14 años (y unos meses), él ha estado buscándome 13 por lo menos, que todo el tiempo que no ha estado conmigo ha sido un tiempo que ha perdido y que ahora que volvemos a estar juntos quiere recuperar... Pues eso, que partimos de dos caminos muy distintos, y que el encuentro es cuanto menos explosivo.

Y a todo esto, que no lo he dicho todavía, que lo quiero, un montón, y de ahí creo que viene todo el lío, porque si lo quisiera así, como a un buen amigo con el que has estado tiempo sin verte pero que retomas en seguida el buen rollo, pues bueno, ahí se quedaría. Pero es que es más que eso. Porque yo miro hacia adelante y me veo con él, y veo que quiero estar con él, que me gusta y me hace reir como nadie lo consigue, que, a pesar de las barreras que levanto automáticamente, consigue llegar a ese escondrijo en lo más profundo donde habitualmente me escondo. Y veo que me mira y que le gusta lo que ve y que está enamorado de esa parte que no muestro a casi nadie. Y yo, pues no me puedo resistir. Y me da miedo, y a veces vergüenza, soy así de tonto.

Mientras tanto, intento despojarme de todo lo que llevo encima, de las capas de pintura que me he ido echando a lo largo de este tiempo. Exponerse es muy difícil, más cuando tu trabajo ha sido protegerte del exterior, ser inexpugnable, o por lo menos no mostrar las vulnerabilidades, evitar dejar resquicios.

Y en esas estamos.

lunes 9 de noviembre de 2009

Píldoras

Café y magdalenas


A Proust le dieron una magdalena y el hombre se inspiró tanto que escribió siete tomos buscando el tiempo perdido. Es lo que tienen las magdalenas. Y ser francés, supongo. A mí me das ahora mismo una magdalena y me ahogo seguro. Bueno, igual con un poco de café la paso. O mejor ponle un café a la magdalena y otro para mí, que si no se empapa el mío y me vuelvo a quedar seco.

Brainstorming


O tormenta de ideas. Consiste en una técnica de grupo en la que todos los participantes aportan ideas sobre un tema propuesto y se intenta llegar a un acuerdo. Mi cabeza ahora mismo es un brainstorming. Sólo que no sabía que tuviera tanta gente dentro. Y que no han contratado al moderador y esto se está yendo de madre.

Las ventajas del método científico


Eso es lo que pensaba cuando intentaba poner orden en mi mundo. Pero se me olvidaba que cursé dos asignaturas de métodos de investigación (aplicadas a las ciencias sociales, of course) y que las impartieron dos absolutos ineptos (gracias a lo cual las aprobé, supongo) y ahora no sé distinguir hipótesis de variables dependientes o independientes, confundo la campana de Gauss con el jinglebells, y una correlación en mi mente enfermiza sigue pareciéndome algo guarro.

Si te tiras a la piscina terminarás mojado



Siempre que tenga agua. Perogrullo dixit

Mecanismos de prevención


Sirven para estar preparado en caso de que las cosas vayan mal (tipo catástrofe natural, epidemia, incendio o accidente de cualquier tipo). Para implantarlos, los expertos consideran la peor de las hipótesis posibles y calculan los medios mínimos que serán necesarios para afrontar el problema (más o menos). Creo que yo hubiera sido un buen experto, en el caso de que la cosa se quedara en la fase de estudiar la peor de las hipótesis posibles.

Ciclotimia



No, lo siguiente. Porque ésta se define por estados SUCESIVOS de euforia y depresión y los míos son estados SIMULTÁNEOS. A la espera de un DSM-IV-R-R o en su caso el DSM-V, aceptamos pulpo como animal de compañía.

PD. Me temo que me ha vuelto a salir un blog críptico. So Sorry. Pero es que si no era de esta forma no había manera de romper el bloqueo y necesitaba salir del bucle sin salida en el que me había metido.

viernes 30 de octubre de 2009

Post-it X: Perdido

¿Y ahora qué hago yo con todas las fotos de lánguidos que tengo acumuladas para publicar y que no pegan nada con mi estado de ánimo?

jueves 22 de octubre de 2009

Entrada no apta para diabéticos

Sí, ya lo sé, soy un moñas, un cursi, lo peor. Pero es que he visto esto y...





Son taaaaan guapos
Son taaaaan tiernos
Es taaaaaan bonito

domingo 18 de octubre de 2009

Portugal

De casa al entorno de Doñana. Del entorno de Doñana a Cabo San Vicente (Portugal). De Cabo San Vicente a Faro. De Faro a Lisboa. En Lisboa 3 días con escapada a Sintra y Cascais. De Lisboa a Évora. De Évora a Mérida. De Mérida a Sevilla. Y vuelta a casa. Del 10 al 15. Yo no he contado los kilómetros, pero me da que son cienes y cienes. No sé cómo aguantan los abueletes del Imserso los tutes que les meten, que los ves tan felices bailando sus pasodobles después de haberse dado un palizón de excursiones en 4 días. Porque yo estoy agotaíco, que además el viernes y el sábado he tenido que trabajar.

Cabo San Vicente

Estooooo... ¿que qué tal el viaje? ¿Cuál de los dos? Porque aquí el menda ha tenido dos (y que se sepa no he sufrido bilocación), uno "físico", de esos que te desplazas entre dos puntos, no siempre siguiendo la línea recta, y otro interior (qué jorgebucay, o paulocoelho, queda esto).

Pues el físico, aparte del palizón, estupendo. Han sido muchas horas de coche (descapotable, que uno tiene un nivel y no se sube en uno cualquiera :-P), disfrutando de unos paisajes que para mí son extraordinarios. La primera parte pinos y dunas (si no habéis estado nunca en Doñana, bajad a verlo, ALUCINAS). Una vez metidos en Portugal, encinares, unos más densos, otros más adehesados). A Lisboa no le cogí el punto hasta que subimos al Castelo de São Jorge, ya de noche, a punto de cerrar, y consiguió que nos dejaran colarnos sin pagar para ver la ciudad desde lo alto, y me enamoré. Cómo me gustó el abigarramiento, el trazado caótico, las plazas iluminadas, los barrios encaramados a las colinas. A la vuelta, un paseo por Alfama, el Bairro Alto y Chiado me dejó casi sin aliento y con muchas ganas de volver y obviar el turisteo (si es que eso puede hacerse).

Dos imágenes de Lisboa no muy habituales, creo

De Sintra sólo vimos el Palacio da Pena, y que queréis que os diga, me recordó al Exin Castillos que me regalaron por unos reyes cuando era pequeño. Eso sí, las vistas desde el palacio son de lujo y el entorno (un bosque frondosísimo) también.
De vuelta a Lisboa pasando por Cascais (donde comimos casi a la orilla del mar), por la carretera de la costa, otro lujazo para la vista.

El Exin Castillos de Sintra y Cascais

Ya iniciando el regreso, hicimos parada y fonda en Évora, ciudad que me encantó. No muy grande, con un casco histórico Patrimonio de la Unesco y donde tuvimos el dudoso privilegio de ver durante todo el día cómo puteaban a los novatos de la universidad y donde me comí una Cataplana exquisita en una terraza la mar de cuca.

Ruinas romanas y Acueducto en Évora

Al día siguiente parada en Mérida (que no conocía) y que también me dejó con ganas de volver con más tiempo y, a ser posible, durante el festival de teatro, que debe ser un lujazo. Sólo vimos el Museo Nacional de Arte Romano y el Teatro y el Anfiteatro. Por cierto, ¿a alguien más (aparte de a mí) viendo estas imágenes le parece que Moneo (el arquitecto que diseñó el edificio del Museo) es un artista en la reinterpretación de la arquitectura clásica?

Teatro Romano de Mérida y exterior del Museo

Acceso al Anfiteatro y nave central del Museo

Dos notas para finalizar:

Yo lo de la crisis de verdad que cada vez me lo creo menos, que no veas la cantidad de españoles que estábamos pateándonos Portugal en el No-puente.

No sé si le pasará a todos, pero al Gps que llevábamos le debió poseer el espíritu de HAL 9000 porque en más de una ocasión se empeñó en que nos tiráramos con el coche por un barranco o se empecinaba con que circuláramos por rotondas inexistentes.

Ya si eso otro día os cuento lo del viaje interior que esta entrada ya me ha salido muy larga y no es cuestión de aburrir más al personal...